Divertimentos – 2004

Antonio López proclamó: “Los pintores figurativos serán los nuevos héroes.”

Siempre me he inclinado a pensar en que el mismo día que el artículo del manchego se hacía público en prensa, nos encontrábamos en la mesa del Bar Saeta, y a mi invitación de un cigarrillo, un muy joven dibujante, irónico y mordaz, como réplica se permitía la siguiente reflexión: “Mis dispensas, pero no fumo. No en beneficio de mi salud; más que nada habría que atribuirlo a una postura de rebeldía.”

Es entonces, con este cáustico sentido de percibir las cosas, que mejor se explica y defiende la obra de Diego Alfonso Más. Lo revolucionario expira como tal cuando, a base de constante insistencia de unos similares patrones de comportamiento, acaba oficializándose.

Su trabajo presente destaca por un cariz tan anacrónico como innovador; revisionista y descubridor. Paradójicos resultan para el contemplador, los retratos imaginarios y sus reinvenciones de la mitología greco-latina en clave renacentista, en cuanto se incorporan de forma sutil y refinada los más sensibles gestos de contemporaneidad. Es quizá la característica más notable, amén de un oficio elevado.

Aquella noche de hace años, el joven dibujante se despedía de nosotros aduciendo este motivo: “Caballeros, servidor se marcha ya que mis oficiales de taller aguardan directrices para continuar con los encargos”… entiendo que nuevamente sarcástico.

Conrado Mudarra

Antonio López calimed: “Figurative painters will be the new heroes.”

I’ve been always inclined to think that in the same day that the article from the manchego was made public through the press, we found ourselves on the table of the Bar Saeta, and to my convite of a cigarette, a young drawer, ironic and mordacious, as reply allowed himself the following reflection: “My excuses, but I don’t smoke. Not in benefit of my health; mostly to be attributed to a posture of rebellion.”

Is then, with that caustic sense of perception, that is better explained and defended the work of Diego Alfonso Más. The revolutionary expires as such when, based on the constant insistence of similar behavioral patterns, it ends up being official.

His current work stands out for an aspect so untimely as innovative; revisionist and discoverer. Paradoxical result to the beholder, the imaginary portraits and its reinventions of the greco-latin mythology on a renaissance key, as far as incorporating in a subtle and refined manner the most sensitive gestures of contemporaneity. It’s maybe the most notable characteristic, although a superior labour.

That night years ago, the young drawer said goodbye adducing this motive: “Gentlemen, your server leaves since my workshop officials are waiting instructions to continue with their chores”… I understand once again sarcastic.

Conrado Mudarra