Urbanomaquia – 2012

Trabajos realizados en el disfrute de las Becas Hàbitat Artístic Castelló. Castellón de la Plana, España.

Lamentablemente, aún y con la singularidad de los tiempos que vivimos, resulta improbable que nos crucemos por la calle con una situación como las que en sus cuadros  describe con culta mirada y sensible pericia Diego Alfonso Más.

Me gusta y me interesa la colorida rutina urbana que propone en su Urbanomaquia y cómo en ésta interactúa lo sobrenatural. Me gusta, porque nos muestra con lucidez lo que muy bien pudieran ser las escenas capturadas por las cámaras de seguridad de las miles que tendrían repartidas los Dioses para garantizar la armonía en el tejido marino y urbano donde Ellos y Diego Alfonso Más desarrollan su lucha cotidiana. Y me interesa,  porque  su discurso destila una elegante y lasciva incorrección, ya sea por un irónico anacronismo que intercambia diálogos y actitudes imposibles, ya sea por la liviandad de una indumentaria que algunos de sus protagonistas lucen en franco y valiente contraste al variado y falsamente sensual uniforme urbanita.

Soy de la opinión de que la mitología clásica es una revelación que le llega al individuo demasiado tarde, cuando la fe local que le haya tocado en suerte a cada uno ya habrá germinado en forma de escepticismo crónico y, la lógica, finalmente, será la religión definitivamente adoptada.

En cuanto a la mitología contemporánea, ignoro por qué, ésta se nutre preferentemente de músicos politoxicómanos de suicidio prematuro así como de guerrilleros dogmáticos o princesas adúlteras, dejando, eso sí, un generoso espacio para alguna leyenda del baseball o cualquier otro deporte de masas, preferentemente si dicha gloria ha acabado sus días alcoholizada, en la ruina más absoluta y, por descontado, abandonada por sus seres queridos. Convendrán conmigo que, como propuesta, resulta poco interesante y no dejan de ser otra cosa que travesuras de gente demasiado bien pagada.

Hoy, las imágenes de los rifirrafes de Perseo con una Medusa del océano privado de Gianni Versace, se han instalado confortablemente en la ropa interior de hombres y mujeres, decorando las partes mas íntimas de un sector de la humanidad para la que los laboriosos sastrecillos chinos producen con mimo en sus cucos talleres de las afueras de Pekín. La vieja y coqueta Europa ya ha fagocitado todo lo fagocitable.

La publicidad creativa, la más perversa de todas, esa que vende un producto sin mencionarlo ni mostrarlo, crea casi a la vez que incinera pequeños mitos que no dejan tras de sí a las generaciones futuras, si las hubiere, texto alguno que emocione ni pretenda hacerlo por los siglos de los siglos.

Por todo lo anterior, recomiendo una mirada atenta a la Urbanomaquia de Diego Alfonso Más, con el detenimiento suficiente que permita al espectador percibir, incluso, el ruido de algún que otro claxon en la escena que contempla y cuyo sonido Diego, sin duda, también reflejó .

Carlos L. Nogueira. Valldemossa, mayo de 2012

 

  

Work made during the Hàbitat Artístic Castelló scholarship. Castellón de la Plana, España.

Regretfully, even in this times we live in, it’s improbable to stumble while walking the streets with situations as the ones so sensibly and precisely described in these paintings by Diego Alfonso Más.

I like and I’m interested in the colorful urban routine proposed in Urbanomaquia and the ways this interacts with the supernatural. I like it, because it shows with lucidity what could easily be scenes captured by the thouthands of security cameras spread by the Gods to guarantee the harmoy in the web where them and Diego Alfonso Más develop their daily fight. And I’m interested, because it’s discourse exudes an elegant and lascive incorrection, either for an ironical anachronism interchanging dialogues and impossible attitudes, or by the lightness of clothing that some characters show in truthful and brave contrast to the varied and falsely sensual urbanite uniform.

I believe that classical mythology is a revelation that comes to the individual too late, when the local faith that each one of us takes by chance has already grown in the shape of chronic skepticism and logic, finally, will be the adopted religion.

When talking about contemporary mythology, I ignore why, it nourishes preferably from musicians under influence of premature suicide as well as dogmatic guerrilla fighters or adulterous princesses, leaving a generous space for any baseball legend or any sportsman for that matter, specially if that glory has ended it’s days in alcohol, absolute ruin and abandonment of his loved ones. You’ll agree with me that as a proposition, it results quite uninteresting and not much beyond mischief by people overly payed.

Today, images of Persei’s fight with a Medusa from Gianni Versace’s private Ocean have comfortably  installed among the underwear of men and women, decorating the most intimate parts of a slice of humanity in order for hard working Chinese tailors to produce with care in their shops outside Beijing. Old Europe has swallowed everything that can be swallowed.

Creative advertising, the most perverse of them all, that which sells a product without mentioning or showing it, almost creates as it burns little myths that won’t leave behind themselves future generations, if they came to be, in any text that brings emotion or tries to do so for centuries to come.

For all that, I recommend a keen eye for the Urbanomaquia of Diego Alfonso Más, with enough time to allow the spectator to perceive, even the noise of some claxon in the scene he contemplates and which noise, without a doubt, Diego has imprinted.

Carlos L. Nogueira. Valldemossa, mayo de 2012